Comida en la carretera, lo que debes saber.

A menudo en verano se realizan trayectos largos en coche que obligan a preparar un poco de despensa. Dado que el calor y las horas suelen ser una muy mala combinación para la conservación de los alimentos, lo primero que tendremos que tener en cuenta es si disponemos o no de nevera.

Las investigaciones demuestran que si un alimento está entre 5 ° C y 65 ° C (conocida como la zona de peligro) durante más de dos horas, el resultado puede ser la proliferación indeseada de patógenos. Por lo tanto, es preferible disponer de una pequeña nevera que evite este peligro.

La norma básica es que todo lo que pueda ir en el interior del coche y con aire acondicionado, mejor que en el maletero. Y si hacemos paradas debemos evitar que los alimentos queden expuestos al sol y que la temperatura interior suba demasiado. Hay que tener presente que, si se superan los 30 ° C, la comida no puede estar fuera de la nevera más de una hora.

Si no hay nevera, los alimentos más adecuados para que se conserven sin problemas son las conservas, alimentos deshidratados, frutos secos, cereales, frutas y verduras, bocadillos, pan y derivados, y también productos como el jamón ibérico que, dependiendo del contenido de sal que tengan, aguantan bien la temperatura ambiente.

En cuanto al beber, lo mejor es el agua. Los zumos naturales no se conservan muy bien. Lo mismo ocurre con los refrescos, que, a pesar de no tener problemas de conservación, es mejor evitar por su contenido en azúcar. Siempre hay que llevar agua fresca, para hidratarse es esencial, sobre todo cuando el cuerpo no está activo durante muchas horas. 
Hay que pensar en alimentos que aporten energía y poco azúcar, que no necesiten mucho refrigeración y que sean fáciles de transportar. Se desaconsejan los fritos en bolsita o galletas. Es mejor optar por productos saludables como barritas de cereales o frutos deshidratados, los cuales proporcionan una excelente nutrición.

Otros alimentos que debemos evitar son los muy salados, muy condimentados o ricos en grasas animales, ya que dificultan una buena digestión. También aquellos que producen flatulencia durante el viaje, como las legumbres, verduras como el brócoli, coliflor, cebolla cruda, coles de Bruselas, espárragos …

Llevar bocadillos en la nevera portátil es una buena idea, pero en muchos casos a la hora de comerlos están húmedos, aplastados y pegajosos. Para evitarlo, haremos rebanadas de pan bien gruesas, evitaremos ingredientes como el tomate y la mayonesa y llevaremos el queso aparte. Si queremos poner hojas verdes, hay que asegurarnos de que estén bien secas antes de añadirlas. 
Si nos apetece comer algo dulce, son preferibles las frutas que puedan comerse de un solo bocado, como las cerezas o uvas.

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