Huesos fuertes y sanos

Los huesos del cuerpo humano son estructuras muy complejas que constituyen el 12% del peso corporal. El conjunto de los huesos forman el esqueleto, y además de proporcionarnos sostenimiento mecánico facilitan el movimiento de las articulaciones, protegen los órganos internos y ayudan a almacenar minerales imprescindibles para nuestro organismo.

El tejido óseo, que además de fuerte y resistente es muy elástico, es un tejido vivo y cambiante que permite el desarrollo y crecimiento de los niños, por lo que es muy importante controlar la alimentación durante la etapa infantil y asegurarse de que incluya la cantidad de calcio suficiente para evitar y prevenir enfermedades óseas a la edad adulta.

Además de la alimentación, también se ha demostrado que la práctica regular de ejercicio físico durante la infancia aumenta la masa ósea y puede retrasar varios años algunos problemas de los huesos.

Tanto si una persona es joven como mayor, una nutrición adecuada puede marcar la diferencia en su salud ósea e influir en su capacidad de vivir una vida independiente, sin fracturas de huesos y con buena movilidad a partir de ciertas edades.

A medida que se cumplen años, el sistema óseo se hace más denso, pero su estructura interna conserva la capacidad de regeneración y renovación constante. A partir de los 25-30 años, los huesos llegan a su nivel máximo de fortaleza y densidad, y es entonces cuando se inicia un lento proceso de desgaste y descalcificación. Por este motivo es muy importante cuidar la salud mediante la alimentación y el ejercicio. También es necesario tomar el sol para aumentar la vitamina D (15 minutos de exposición directa al día), no fumar y reducir el consumo de café y alcohol.

La salud de nuestros huesos requiere que la dieta incluya una buena dosis de calcio, que podemos obtener de los productos lácteos, quesos, algas (wakame, arame y kombu), almendras, sésamo, cerezas, col … Pero la absorción de este mineral depende básicamente de la vitamina D, que podemos obtener de alimentos como el salmón, el atún, los huevos, los champiñones, el brócoli …, así como para la piel mediante la exposición al sol. No hay que olvidar los garbanzos, ricos en fósforo, un mineral que también contribuye a la absorción del calcio.

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